Indro Montanelli, El general de la Rovere

Indro Montanelli, El general de la Rovere

INDRO MONTANELLI, El general de la Rovere, trad. Domingo Pruna. Confluencias, 2013, 110 págs. ISBN: 978-84-940669-8-6

Para los amantes del cine y la literatura, el nombre de Fortebraccio della Rovere está indisolublemente ligado a la magistral interpretación que en 1959 hizo de él Vittorio de Sica en la película de Roberto Rossellini El general de la Rovere. El interesante contexto en que se desarrolla la historia, los trágicos últimos meses de la ocupación nazi de Italia y la inquietante ambigüedad que rodea al polémico personaje Bertone-Rovere, fueron sin duda el marco perfecto para el encuentro de estos dos grandes personajes del cine italiano del siglo XX en una obra que reunía, al mismo tiempo, dos de sus grandes intereses: el deseo de dar testimonio de la cruda situación en que quedaron los italianos tras el Armisticio de Cassibile el 8 de septiembre de 1943 (bastará recordar Roma, città aperta o Paisà, de Rossellini) y la cuidada observación de la complejidad del ser humano y sus sentimientos en momentos en los que este se ve rodeado de circunstancias adversas (v. gr. Umberto D., Ladri di biciclette, o Sciuscià, de De Sica).

Tomando ambos elementos, Montanelli supo reunir en esta breve novela (en realidad, una novelización de su propio guion cinematográfico) lo mejor de ambas temáticas logrando, como también hicieran Rossellini y De Sica, no caer en los dos peligros que cada una representaba, esto es, ofrecer una muestra de novela comprometida sin ceder ante ciertos maniqueísmos propagandísticos, al tiempo que esbozar perfiles humanos complejos sin recurrir a fáciles y huecas sensiblerías.

Si a ello se añade el componente autobiográfico con que Montanelli adornó la narración tomando como punto de partida su propia experiencia en la prisión de San Vittore (donde entre febrero y julio de 1944, justo antes de escapar de un seguro fusilamiento, pudo conocer las condiciones de los combatientes apresados por los nazis así como al protagonista mismo, Giovanni Bertone) el interés por esta obra está más que justificado.

Estos datos bastarían, en definitiva, para considerar El general de la Rovere como una de las muchas muestras tanto de la calidad de la literatura y el cine italianos de finales de los cincuenta, como de la prosa directa y certera de Indro Montanelli (1909-2001), un prolífico escritor, historiador y periodista cuya variada obra se ha visto lamentablemente limitada entre nosotros a la constante reedición de sus célebres textos sobre la historia de Grecia y Roma.

Ejemplo de ello es que la única traducción de El general de la Rovere, la realizada por Domingo Pruna para Plaza & Janés en los sesenta, ha estado descatalogada desde hace décadas. Es por tanto de agradecer que la interesante editorial Confluencias haya decidido retomarla y revisarla para ofrecernos esta pequeña joya en una sencilla y agradable edición dentro de su colección Apeninos, donde hasta la fecha se han publicado también dos relevantes obras del dibujante Hugo Pratt y el texto del espectáculo Mi Dante, de Roberto Benigni.

Por lo demás, si la historia del estafador Giovanni Bertone, quien, presionado por los nazis, se hace pasar por el General de la Rovere con la intención de descubrir dentro de la cárcel al jefe de una célula partisana, es cierta o no, no parece demasiado relevante. De lo que no cabe duda es de que el relato, centrado en la progresiva conversión del personaje de estafador a traidor para, finalmente, morir fusilado en Fossoli a finales de 1944 como presunto héroe, sigue generando un marcado interés más allá de la veracidad o no de la historia. Como el mismo Montanelli señalaba en la advertencia inicial de la obra, «¿fue verdaderamente un traidor Bertone de la Rovere? No lo sé. Sé solamente que cayó como aquellos que no lo eran. Y sé también que Jesucristo no se sintió ofendido por la vecindad de Barrabás. Como fuere, yo no me propongo juzgar a ese polivalente e inquietante personaje, quien acaso tampoco supo dónde y cómo cesó de ser un aventurero para convertiré en héroe».

Desde luego, si el relato sigue atrayendo, es sin duda por la destreza con que se retratan los personajes y por la hondura humana con que se plasman sus relaciones, destacando especialmente la establecida entre el falso Rovere y Müller, el coronel alemán encargado de introducir y manipular a Bertone-Rovere dentro de la cárcel, así como por ser un interesantísimo punto de partida en torno a la reflexión sobre la conducta humana en situaciones extremas en las que el honor, el valor y la entrega a unos ideales acaban por dar sentido a una existencia hasta entonces oscura y mezquina.

La brevedad del texto, apenas un centenar de páginas, ayuda a condensar una narración llena de detalles en la que la intensidad va aumentando de forma creciente según avanzan las páginas sin necesidad de escenas de relleno, ni descripciones superfluas. Todo aquí es significativo, como también lo es la galería de personajes, todos totalmente creíbles, que desfilan por la historia. Porque no se trata tan solo de una cuestión de realismo (o mejor de neorrealismo), sino de la capacidad de transmitir unos caracteres de forma convincente y directa sin caer en estereotipos y sin rehuir la complejidad de los personajes.

Es esta una escuela, no cabe duda, en la que los narradores y directores italianos de posguerra fueron y siguen siendo unos maestros. Esta necesaria reedición de El general de la Rovere es, sin ir más lejos, un buen ejemplo de ello.

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